Mientras afuera los ciudadanos salen
a votar por el SÍ o el NO (llevado en andas, yo ya lo hice), y otros se
abstienen (peculiar manera de participación), tirado en la cama con la pierna tiesa y
dolorida, decido ver la primera propuesta que aparece en el menú de Netflix. Se
trata de “AL FILO DE LA DEMOCRACIA”, documental de la brasileña Petra Costa,
sobre el ascenso y la caída de Lula. Conmovedor, golpeador, aterrador.
Me dejó desnudo en mitad del desierto, cavilando en la conveniencia o no, de optar por el gris cuando los acaparadores del poder nos plantean las cosas en blanco o negro.
Reproduzco algunas frases escuchadas en el documental citado.
AL FILO DE LA DEMOCRACIA
Un escritor griego dijo que la democracia sólo funciona cuando los ricos se sienten amenazados. En ese caso, la oligarquía toma el poder. De padre a hijo de hijo a nieto, de nieto a bisnieto y así sucesivamente.
Somos una República de familias: unas controlan los medios, otras controlan los bancos. Son los dueños de la roca, el cemento, la arena y el hierro. Y de vez en cuando se cansan de la democracia y el derecho.
¿Cómo lidiamos con el hecho de ser lanzados a un futuro que parece tan sombrío como nuestro pasado más oscuro?
¿Qué hacer cuando cae la máscara de la civilidad y lo que se revela es una imagen más pavorosa y perturbadora de nosotros mismos? ¿De dónde sacar fuerzas para caminar entre las ruinas y empezar de nuevo?
