Primicia de argûende sólo para periodistas chiapanecos deshonestos, vegetarianos, ociosos
Cuando los achaques
nos dan licencia -placas portamos casi todos-, Los Bolonautas sobrevivientes,
solemos reunirnos… iba a decir a cada venida de obispo, pero los obispos se
vienen muy seguido, según leemos en la prensa.
Reculo: acostumbramos ‘apuñuscarnos’ de vez en vez en la sala de Lulú
Tipacamú, espacio luminoso, aún sitiado por laureles y limoneros, a la que cariñosamente apodamos Capilla
Quintilla. (Somos miembros cuasi centenarios, ningún quinto, pero sumamos
cinco)
Nada es para
siempre. Apenas anteayer, según rezaba una letrero sobre el dintel de la puerta
de ingreso, era nuestro Refugium pecatorum
-refugio de los pecadores, traducido al zoque tardío-. Así, en latín,
con el propósito de despistar al enemigo.
El alud de
primaveras que amenaza con sepultarnos (madurez, lo llamamos con benignidad) ha
vuelto inevitables ciertos cambios en el desarrollo de las tertulias.
Verbidesgracia: Fulano, periodista, el intelectual de la palomilla (hoy
polilla), inauguraba las (des)veladas, derramando en el atril de nuestra
admiración un rimero de títulos de libros devorados por él en la semana.
