martes, 25 de julio de 2017

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Primicia de argûende sólo para periodistas chiapanecos deshonestos, vegetarianos, ociosos  

Cuando los achaques nos dan licencia -placas portamos casi todos-, Los Bolonautas sobrevivientes, solemos reunirnos… iba a decir a cada venida de obispo, pero los obispos se vienen muy seguido, según leemos en la prensa.  Reculo: acostumbramos ‘apuñuscarnos’  de vez en vez en la sala de Lulú Tipacamú, espacio luminoso, aún sitiado por laureles y limoneros,  a la que cariñosamente apodamos Capilla Quintilla. (Somos miembros cuasi centenarios, ningún quinto, pero sumamos cinco)

Nada es para siempre. Apenas anteayer, según rezaba una letrero sobre el dintel de la puerta de ingreso, era nuestro Refugium pecatorum  -refugio de los pecadores, traducido al zoque tardío-. Así, en latín, con el propósito de despistar al enemigo.  

El alud de primaveras que amenaza con sepultarnos (madurez, lo llamamos con benignidad) ha vuelto inevitables ciertos cambios en el desarrollo de las tertulias. Verbidesgracia: Fulano, periodista, el intelectual de la palomilla (hoy polilla), inauguraba las (des)veladas, derramando en el atril de nuestra admiración un rimero de títulos de libros devorados por él en la semana.