BOCACALLE 61
Arcadio Acevedo
HASTA JUDAS TEMIÓ
A propósito de la peligrosa, antipatriótica, populista bestia
mesiánica y tropical, descrita por los prianistas: en un divertido e ilustrativo cuento para niños, Gustavo Roldán
narra que varios animales amigos charlaban despreocupados cuando llegó
corriendo a todo lo que daba el pequeño coatí. Miraba hacia atrás con cara de
espanto y jadeando se arrimaba ya al oso hormiguero, ya al sapo. Sus amigos lo
tranquilizan. Le piden explicar el motivo de su miedo.
El coatí describe
al monstruo que se había topado en la más negra oscuridad: inmenso, con boca de
pozo y lengua de 10 metros, cola de látigo que echaba chispas por la punta.
Sé cuál es ese bicho
–dice el sapo-. Miedo se llama. Lo conocí por el tamaño. Se me apareció muchas
veces hasta que, cansado de andarle disparando, respiré hondo, y lo embestí
mirándolo fijo. El miedo se fue achicando achicando y desapareció como un humo.
Ya entendí dice el
coaticito. Respiro hondo, lo miro fijo a los ojos y lo embisto. Oiga, don sapo,
¿y si en vez de achicarse, se agranda? Más fácil, m’hijo, dijo el sapo. En ese
caso respire más hondo todavía y embista más fuerte, pero para el otro lado. Y
no afloje hasta que se le duerman las piernas. Ja, si sabrá de miedos este
sapo.
DEL TAMAÑO DEL MIEDO ES LA CAMPAÑA
Sólo los arrabiados
adversarios y enemigos políticos de AMLO creen (y pretenden hacer creer a los
mexicanos indecisos), que quienes votaremos por él somos incautos, ciegos, sordos.
Que tomamos el pozol en pichancha. Con la boca sangrante de mascar tal
obviedad, nos advierten que los males del país no se acabarán con la ascensión
del tabasqueño al trono. (¡Júramelo!)
No. Ni en decenas
de lustros ni en centurias. De males está la patria calada hasta la médula de
los huesos. Pero dada la pésima calidad de la melcocha partidista, obligados a
elegir no al mejor sino al menos malo, millones nos inclinamos por López
Obrador.
El Peje no matará
de un tajo a la hidra (monstruo acuático de la mitología griega con forma de
serpiente de varias cabezas) de la corrupción, por citar un ejemplo. Pero si
logra amputarle una cabeza y evitar que le crezcan dos, algo ganamos.
REFRESCANDO DATOS
De acuerdo con
estimaciones del Banco Mundial y la OEA el costo de la corrupción en México creció
de 672 mil millones de pesos en el 2000 a 2.1 billones en 2016. Es decir el 10%
del PIB (producto interno bruto)
En el desarrollo de
la actividad productiva, nuestro México está catalogado como nación poco
confiable entre las principales naciones de América Latina. Se estima que en
nuestro país hay un 75 por ciento por ciento de probabilidades de fraudes,
superando a Brasil que tiene un 68 por ciento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario