domingo, 18 de marzo de 2018

0058 TIQUISMIQUIS


BOCACALLE 62
Arcadio Acevedo


TIQUISMIQUIS
Si gana López Obrador San Petersburgo se llamará Tan Pejesburgo, dicen los malosos de aquel bando. Si gana Meade, ¿Leningrado se llamará Leninmeado?, replican los de este bando.

LO QUE ES, ES; LO QUE NO, NO
Amanecí con hartas ganas y pocas expectativas: concedo parcialmente la razón a los cítricos críticos de AMLO. Acepto: salvo ‘bonito’, todos los demás descalificativos que le dedican le vienen a la medida. Generoso coitán:  admito que tiene cuerpo de limosnero y, sin excepción, las garritas y trapos sucios con que lo quieren vestir, le sientan.

PREGUNTONTAS
¿Por qué, entonces, no obstante las burdas y repetidas tentativas del sistema prianista por despacharlo, dos décadas y dos intentos fallidos después sigue vigente en el ánimo de una considerable porción de mexicanos? Ejemplos de aspirantes presidenciales diluidos, o desaparecidos después de una derrota electoral, abundan.

¿Por qué, entonces, a cada contienda sexenal, los ‘cerebros’ patriotas del partido en el poder y sus aliados, invierten más tiempo en idear la manera de destruir a un hombre, un logo, un banderín,  que en construir un mejor proyecto de nación?

¿Por qué el discurso, despachado a lentas cucharadas, de  un denostado, eterno candidato, alimenta más esperanzas de la prole que los bien hilvanados discursos de sus contendientes? ¿Por qué  sigue pautándoles la agenda? ¿Por qué en las encuestas sus adversarios siempre lo tienen que mirar desde abajo?


CARNAVAL DE BOTARGAS
Acepto: en grado superlativo, los partidos, todos, han convertido esta campaña electoral en un desvergonzado  carnaval de botargas: el león se disfraza de conejo, la hiena de oso panda, el pájaro de jirafa. Mienten todos. A dentadura completa unos, entre dientes otros. (En política, la verdad personal recetada en público conduce al ostracismo. O a la cárcel)

Al tanto de esta verdad axiomática (no soy intelectual pero sí internectual) ¿por qué aplicar el ‘pinochómetro’ a los candidatos de manera tan dispareja? Sí, hagámosles pagar a todos la cuota de sus errores pero equitativamente. Sugiero.

TODOS PAREJOS O TODOS CHIBOLUDOS
1. El Peje mandó “al diablo las instituciones”, cómplices del fraude electoral. Mega escándalo. Linchamiento mediático contra el vernáculo Sansón que pretendía derruir los sólidos columnas del país.

El jefe Diego, tachó de “hijo de puta” a un funcionario de la SEIDO. Luego precisó: “No fue para él, fue para la institución, es decir la PGR”. Ruido apenas. De volada el INE ordenó retirar el video alusivo. Y el jefe tan campante, prendido de su puro. ¿Idiai?

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