domingo, 10 de marzo de 2019

0080 DE CARÁTULAS...






DE CARÁTULAS, FACETAS Y CARABINAS

En la chorcha cafetera, inopinadamente el nombre de Alfredo Palacios  saltó como liebre en el asfalto. De inmediato, por obvias razones, alguien lo relacionó con Pablo Salazar. Un segundo alguien aseguró que, en tiempos de ventarrones adversos, a solicitud expresa, el ex gobernador habría elaborado tres listas con los nombres de sus presuntos amigos.

En la primera, aparecían quienes, a juicio de Pablo, podrían traicionarlo a la menor provocación. (O antes, si la conveniencia o el temor arreciaban).

En la segunda, figuraban aquellos que podrían volverle la espada en cuanto la administración procedente cacaraqueara la postura del huevo.

En la tercera, reducida al mínimo, escritos más con cincel que con pluma, constaban los nombres de los considerados irreductibles en términos de lealtad. En ésta aparecía, en mayúsculas, con nombre completo y apellidos, Alfredo Palacios Espinosa.

Mito o realidad la anécdota narrada, aparte simpatías o antipatías del presunto lector por los personajes citados, el dato duro es: ni los volubles climas políticos, mediáticos, afectivos;  ni las estaciones de panes y piedras, de penumbras y luz, de melcocha y hiel, cuartearon la mutua amistad entrambos. Por el contrario, dado que las pedreas insidiosas no la mataron, la fortalecieron.

“Una amistad de ese calibre, en el páramo de lealtades de la política”, merece admiración, opina la metiche Pomponia Popomeyá. Coincido con ella.



DE

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