BOCACALLE
Arcadio
Acevedo
EL
EXTRAÑO CASO DE JUAN CAL Y CARLOS MAYOR
Vuelvo a leer con interés el artículo de Juan
Carlos Cal y Mayor (Alfaro Noticias).
En esta ocasión compara a AMLO con el doctor
Jekyll, personaje nefasto del escritor Robert Louis Stevenson que, debido a un
trastorno psiquiátrico, mediante la ingestión de una pócima, era en veces
humano (Jekyll) y en veces bestia (Hyde).
En el artículo referido Juan Carlos le
endilga a López Obrador el sambenito de la locura, recurrencia
’descalificadora’ muy mascada entre sus opositores. Lo hace movido por la
antipatía que le provoca el tabasqueño (inflamada ahora que, otra vez, lidera
las preferencias electorales) y no por convicción. Lo creo, porque un estudioso
de la historia añeja y reciente de México como Juan Carlos, no debe permitirse vender
como serias tales afirmaciones sin merma de la propia credibilidad.
AL LOCO
LO COLOCO
En 2012, desbancada del segundo puesto la
candidata panista a la presidencia de la República, refiere JCCyM, “terminé
emitiendo mi voto por AMLO, para darle utilidad en contra del PRI”. Conveniente usufructo de la locura ajena. Si
en la actual competencia Meade rebasa a Anaya, ¿el sufragio de un irredento
panista se vestirá de rojo? Moraleja: Las doctrinas políticas sólo adquieren
valor si se apuestan a las patas de los vencedores (“haiga sido como haiga
sido”)
DESDOBLAMIENTO
Al parecer, la
relectura de Stevenson, desató de Juan (Jekyll) el Carlos (Hyde) que hibernaba,
aguardando la política resurrección. Esta cita de JCCyM podría justificar mi
comentario (los paréntesis son míos): “De un voto razonado (si la razón brota
de la apuesta con un amigo, doblemente razonado), al que consideré útil (¿para
quién?), pasé a la decepción total y el arrepentimiento al volver a ver en su
máxima expresión a un personaje que
puede ser todo pero menos un demócrata. Alguien que no sabe perder y al que no
le importó perjudicar a cientos de familias cuyo único sustento dependía de sus
fuentes de trabajo en la avenida Reforma por personas sin oficio ni beneficio
que se plantaron ahí por sus pistolas e indefinidamente”. (Porque, sépalo
usted, en México sólo tienen oficio y sobre todo beneficio los comerciantes de
Reforma).
LA BURRA NO ERA ARISCA
Aceptando, sin conceder, la pejelocura de
AMLO, Juan Carlos dedica mucho espacio a las negativas consecuencias de la
enfermedad del testarudo candidato, y ninguno al posible origen de la misma.
Aventuro una cándida hipótesis: 2006. Con una mínima, sospechosa ventaja de
0.56% de los votos, Felipe Calderón es declarado vencedor sobre AMLO. Ante la
duda hubo autorización legal para un recuento (no del 100%). En 22 distritos en
no se abrió un solo paquete pese a que había hasta 200 inconsistencias
señaladas.
El resultado final de los cómputos
distritales “no habría sido producto de la voluntad ciudadana, sino de un
fraude cibernético logrado mediante la aplicación de un algoritmo”, denunciaron
Bolívar Huerta y Francisco Portillo, fisicomatemáticos de la Universidad
Nacional Autónoma de México.
“El principal ratero que ha tenido México,
Felipe Calderón, se roba la presidencia. No ganó él, tampoco mi amigo Roberto
Madrazo”. Llega a la presidencia y genera los destrozos más lamentables que ha
habido en la historia de México”, declaró Humberto Moreira, ex presidente del
PRI (acusado en su momento de haber pactado con Elba Esther, un fraude a favor
de Calderón y en contra de AMLO)
El tema da para más, pero por compasión al
solititío lector, concluyo: en el mismo
sentido en que hay que saber perder, hay que saber ganar.
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