domingo, 4 de marzo de 2018

0047 EL EXTRAÑO CASO


BOCACALLE
Arcadio Acevedo

EL EXTRAÑO CASO DE JUAN CAL Y CARLOS MAYOR
Vuelvo a leer con interés el artículo de Juan Carlos Cal y Mayor (Alfaro Noticias).
En esta ocasión compara a AMLO con el doctor Jekyll, personaje nefasto del escritor Robert Louis Stevenson que, debido a un trastorno psiquiátrico, mediante la ingestión de una pócima, era en veces humano (Jekyll) y en veces bestia (Hyde).

En el artículo referido Juan Carlos le endilga a López Obrador el sambenito de la locura, recurrencia ’descalificadora’ muy mascada entre sus opositores. Lo hace movido por la antipatía que le provoca el tabasqueño (inflamada ahora que, otra vez, lidera las preferencias electorales) y no por convicción. Lo creo, porque un estudioso de la historia añeja y reciente de México como Juan Carlos, no debe permitirse vender como serias tales afirmaciones sin merma de la propia credibilidad.

AL LOCO LO COLOCO
En 2012, desbancada del segundo puesto la candidata panista a la presidencia de la República, refiere JCCyM, “terminé emitiendo mi voto por AMLO, para darle utilidad en contra del PRI”.  Conveniente usufructo de la locura ajena. Si en la actual competencia Meade rebasa a Anaya, ¿el sufragio de un irredento panista se vestirá de rojo? Moraleja: Las doctrinas políticas sólo adquieren valor si se apuestan a las patas de los vencedores (“haiga sido como haiga sido”)


DESDOBLAMIENTO
Al parecer, la relectura de Stevenson, desató de Juan (Jekyll) el Carlos (Hyde) que hibernaba, aguardando la política resurrección. Esta cita de JCCyM podría justificar mi comentario (los paréntesis son míos): “De un voto razonado (si la razón brota de la apuesta con un amigo, doblemente razonado), al que consideré útil (¿para quién?), pasé a la decepción total y el arrepentimiento al volver a ver en su máxima expresión  a un personaje que puede ser todo pero menos un demócrata. Alguien que no sabe perder y al que no le importó perjudicar a cientos de familias cuyo único sustento dependía de sus fuentes de trabajo en la avenida Reforma por personas sin oficio ni beneficio que se plantaron ahí por sus pistolas e indefinidamente”. (Porque, sépalo usted, en México sólo tienen oficio y sobre todo beneficio los comerciantes de Reforma).

LA BURRA NO ERA ARISCA
Aceptando, sin conceder, la pejelocura de AMLO, Juan Carlos dedica mucho espacio a las negativas consecuencias de la enfermedad del testarudo candidato, y ninguno al posible origen de la misma. Aventuro una cándida hipótesis: 2006. Con una mínima, sospechosa ventaja de 0.56% de los votos, Felipe Calderón es declarado vencedor sobre AMLO. Ante la duda hubo autorización legal para un recuento (no del 100%). En 22 distritos en no se abrió un solo paquete pese a que había hasta 200 inconsistencias señaladas.

El resultado final de los cómputos distritales “no habría sido producto de la voluntad ciudadana, sino de un fraude cibernético logrado mediante la aplicación de un algoritmo”, denunciaron Bolívar Huerta y Francisco Portillo, fisicomatemáticos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“El principal ratero que ha tenido México, Felipe Calderón, se roba la presidencia. No ganó él, tampoco mi amigo Roberto Madrazo”. Llega a la presidencia y genera los destrozos más lamentables que ha habido en la historia de México”, declaró Humberto Moreira, ex presidente del PRI (acusado en su momento de haber pactado con Elba Esther, un fraude a favor de Calderón y en contra de AMLO)

El tema da para más, pero por compasión al solititío lector, concluyo: en el mismo sentido en que hay que saber perder, hay que saber ganar.




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