martes, 6 de marzo de 2018

0053 CHIVA EN CRISTALERÍA


BOCACALLE 56
Arcadio Acevedo

CHIVA EN CRISTALERÍA
Metemos en cintura al mundo tomando café. Con Chiapas no pudimos. La nota: lanota y Vargas Llosa. “Tan hermoso él -suspira Elba, nuestra patrocinadora-. Y yo aquí, tan lejos, rodeada de puros fieros, con riesgo de contraer el mal”. La verdad peca, desacomoda, pero aguantamos vara. “Perra”, pensamos al unísono (a veces los pensamientos suenan). Festejamos la puntada con sonrisas mudas.

El desbarajuste prendió cuando Gilberto manifestó sus dudas sobre la gratuidad de los políticos consejos que nos recetó el escritor peruano:
--Está en la cartera de Thinking Heads, agencia española de conferenciantes, líder en el ramo. Aunque no existen datos oficiales, se dice que, a partir de su Premio Nobel, cobra alrededor de 100 mil dólares por conferencia. Dudamos que a la presentación de su libro “La llamada de la tribu”, haya acudido sin caites para bailar. Por equiparar a AMLO con el populista mágico que llevará a todo un pueblo al suicidio, la PRÍstina dictadura perfecta, hoy imperfecta, le habrá correspondido con algo más que la torta y el chesco. Suponemos

De color bronce, patinado en verde musgo por sus 45 primaveras, Elba se puso roja óxido.
--Sólo un patán-muerto-de-hambre como vos se atreve a rebuznar tamaña pendejada. Mario, ‘mi’ Mario, no necesita aplaudir en los mítines del ese Peje para tragar.
--Yo tampoco. El Peje no reparte despensas. ‘Tu’ Mario si las repartía a los indigentes que acarreaba cuando fue candidato a la presidencia de Perú- replicó en actitud heroica Gilberto, ignorando la taza de café caliente que Elba le había arrimado a la punta de la nariz, amenazando vaciársela.
--¡Aaargh! –se palmeó la frente Elba- ¡No te soporto! ¡Todos los morenistas son iguales, no se puede sostener una conversación decente con ninguno! – bramó. Se pegó repetidamente con los puños las caderas, anchas como las avenidas de la intolerancia que viene. Giró como trompo. Se marchó dejando tras sí un medroso olor a sobaco. Y la cuenta.


IGUALES SIN EXAGERAR
Ya entre puros especímenes de la misma ralea, confirmamos nuestras sospechas: Elba ha leído de Vargas Llosa la palma de sus manos, el color de sus ojos, sus canas y arrugas. Sobre él… nada (si bien mucho lo ha deseado). Acerca de él, también nada.

De otra manera, sabría lo que hasta nosotros sabemos: incuestionable escritor, es temperamental, vanidoso, olvidadizo a discreción y con destellos racistas. Sorprendido él mismo por la popularidad de que gozaba en su país, mordió el anzuelo del poder. Enfrentó a Fujimori por la presidencia de la república. Las encuestas lo daban por seguro ganador.

“De nada le sirvió la impresionante campaña electoral que desplegó con su denominado Frente Democrático… derrochando dinero, comprando votos con camisetas en los barrios suburbanos indigentes y forzando sonrisas para las cámaras”. (Luis Fernando Sarango).

Tiró la toalla antes de la segunda vuelta. Abandonó el país. Renunció a la nacionalidad peruana. Juró que no volvería. “El Perú es un país de resentidos y mediocres", repetía. El diario peruano Ojo cabeceó: "Vargas Llosa ahora es hijo de la madre patria".




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