BOCACALLE 56
Arcadio Acevedo
CHIVA EN CRISTALERÍA
Metemos en cintura
al mundo tomando café. Con Chiapas no pudimos. La nota: lanota y Vargas Llosa.
“Tan hermoso él -suspira Elba, nuestra patrocinadora-. Y yo aquí, tan lejos,
rodeada de puros fieros, con riesgo de contraer el mal”. La verdad peca,
desacomoda, pero aguantamos vara. “Perra”, pensamos al unísono (a veces los
pensamientos suenan). Festejamos la puntada con sonrisas mudas.
El desbarajuste
prendió cuando Gilberto manifestó sus dudas sobre la gratuidad de los políticos
consejos que nos recetó el escritor peruano:
--Está en la
cartera de Thinking Heads, agencia española de conferenciantes, líder en el
ramo. Aunque no existen datos oficiales, se dice que, a partir de su Premio
Nobel, cobra alrededor de 100 mil dólares por conferencia. Dudamos que a la
presentación de su libro “La llamada de la tribu”, haya acudido sin caites para
bailar. Por equiparar a AMLO con el populista mágico que llevará a todo un
pueblo al suicidio, la PRÍstina dictadura perfecta, hoy imperfecta, le habrá
correspondido con algo más que la torta y el chesco. Suponemos
De color bronce,
patinado en verde musgo por sus 45 primaveras, Elba se puso roja óxido.
--Sólo un
patán-muerto-de-hambre como vos se atreve a rebuznar tamaña pendejada. Mario,
‘mi’ Mario, no necesita aplaudir en los mítines del ese Peje para tragar.
--Yo tampoco. El
Peje no reparte despensas. ‘Tu’ Mario si las repartía a los indigentes que
acarreaba cuando fue candidato a la presidencia de Perú- replicó en actitud
heroica Gilberto, ignorando la taza de café caliente que Elba le había arrimado
a la punta de la nariz, amenazando vaciársela.
--¡Aaargh! –se
palmeó la frente Elba- ¡No te soporto! ¡Todos los morenistas son iguales, no se
puede sostener una conversación decente con ninguno! – bramó. Se pegó
repetidamente con los puños las caderas, anchas como las avenidas de la intolerancia
que viene. Giró como trompo. Se marchó dejando tras sí un medroso olor a
sobaco. Y la cuenta.
IGUALES SIN EXAGERAR
Ya entre puros
especímenes de la misma ralea, confirmamos nuestras sospechas: Elba ha leído de
Vargas Llosa la palma de sus manos, el color de sus ojos, sus canas y arrugas.
Sobre él… nada (si bien mucho lo ha deseado). Acerca de él, también nada.
De otra manera,
sabría lo que hasta nosotros sabemos: incuestionable escritor, es
temperamental, vanidoso, olvidadizo a discreción y con destellos racistas. Sorprendido
él mismo por la popularidad de que gozaba en su país, mordió el anzuelo del
poder. Enfrentó a Fujimori por la presidencia de la república. Las encuestas lo
daban por seguro ganador.
“De nada le sirvió
la impresionante campaña electoral que desplegó con su denominado Frente
Democrático… derrochando dinero, comprando votos con camisetas en los barrios
suburbanos indigentes y forzando sonrisas para las cámaras”. (Luis Fernando
Sarango).
Tiró la toalla
antes de la segunda vuelta. Abandonó el país. Renunció a la nacionalidad
peruana. Juró que no volvería. “El Perú es un país de resentidos y
mediocres", repetía. El diario peruano Ojo cabeceó: "Vargas Llosa
ahora es hijo de la madre patria".

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