BOCACALLE 70
Arcadio Acevedo
MÁS ACREEDORES JUNTO YO
Si en la misma
proporción que reúne gente en sus mítines, Margarita le arrebatará votos a
Ricardo Anaya, ya puede el cerillo prenderse de risa.
DIGO…
El día que no
podamos ocupar nuestra tribuna periodística, en ocasiones no más grande ni más
alta que un cubeta puesta de cabeza, para darnos el lujo de mirar siquiera unos
centímetros arriba de nosotros mismos, dediquémonos a algo más productivo:
enseñar latín a los pericos australianos, por ejemplo.
Cuando no podamos
ocupar nuestra columna, los columnistas, para algo más trascendente y noble que
el elogio persistente, indiscriminado, de los gobernantes en turno, larguémonos
con nuestras chivas a otra parte y cedamos el espacio a quienes se atreven a
hablar con el corazón mejor que con la pluma.
MENTIRA MENUMENTAL
“El gobierno
mexicano no negocia la aplicación de la ley y no hay posibilidad alguna de que
eso ocurra. No es un tema dubitativo, las leyes se acatan y se cumplen”. (¡Sí
Chucha!) Alfonso Navarrete Prida, secretario de Gobernación.
Firman al calce, risueños,
apoyando la veracidad de su afirmación: César Duarte, Alejandro Gutiérrez,
Humberto Moreira, Fausto Vallejo, Tomás Yarrington, Reynoso
Femat, Rubén Moreira, Guillermo Padrés, Rosario Robles, etc.)
ABUSIVOS, NO TONTEJOS
Abusando de los
argumentos irrebatibles (dinero y/o armas), Estados Unidos se esgrime como
paladín de las libertades y coloso de los derechos humanos. Verborrea pura, es
sabido desde su nacimiento como nación independiente. En la antropología del
Tío Sam los humanos son los que tienen paga, son blancos y hablan en inglés.
En la biblia
particular del gobierno gringo, y de muchos de sus ciudadanos convencidos de su
superioridad, Dios creó el universo para usufructo, solaz y esparcimiento de los estadounidenses.
Los países pobres
(e inermes) sólo deben tener un proyecto de existencia: proveer de insumos y
satisfactores a los amos blancos. Y un derecho: conformarse con el precio que los amos deseen poner a los servicios
prestados, cuando los cogemos de buenas y deciden pagar. Porque cuando el Tío
Sam necesita cualquier cosa de cualquier nación tercermundista, la adquiere
bajo sus condiciones. O la arrebata.
Las democracias
perfectas del mundo son las que perfectamente empatan con sus ambiciones.
NOMÁS PA’L GASTO
Con todo
respeto, guardadas las debidas
equivalencias, mi comadre Dora Ditha poco o nada tiene que envidiarle a Dilma Rousseff, ex
presidenta de Brasil. Dilma fue guerrillera; Dora no llegó a tanto, pero de
chiquilla participó en el combate naval de Chiapa de Corzo. Dilma es la primera
mujer en alcanzar la presidencia del gigante sudamericano; Dora ha sido
presidenta de barrio del Brasilito, democráticamente reelecta año tras año
desde hace dieciséis.

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