domingo, 15 de abril de 2018

0069 LAS INOLVIDABLES


BOCACALLE 71
Arcadio Acevedo


LAS INOLVIDABLES
Palabras: Hemos puesto al ciudadano en el centro de los esfuerzos de la política de seguridad y de justicia que prioriza la reducción de la violencia: Enrique Peña.

Hechos: México atraviesa el momento más sangriento de su historia. La cifra acumulada de asesinatos durante 2017, (70 muertes al día), supera a los peores años de la guerra contra el narco.

POPULISMO
El término está más manoseado que los pasamanos de un puente peatonal. Todo mundo lo usamos para calificar fenómenos o personas que interfieren con nuestros intereses, no empatan con nuestra  manera de pensar o simplemente nos caen gordos.

El PRI y el PAN han convertido  la palabra en sinónimo de antidemocracia. Lo han empleado para asustar con el petate del muerto a quienes se resisten a entrar al redil, para calificar a quienes ponen en riesgo su permanencia en el poder.

Hay, pues, populistas de izquierda, de derecha. Y si hubiera un justo medio, también allí los habría

DEFINICIÓN
Si mi www.memoria.com no me falla: en el ámbito de la polaca, se dice que un gobierno o un partido son populistas cuando su estrategia política se basa en propuestas que resultan atractivas para el pueblo, pero tienen un componente manipulador y demagógico.

Visto desde este ángulo, son populistas todos los partidos políticos y todos los candidatos que de ellos brotan. Y los que no, también. (No olvidar al trío de tramposos ‘independientes’).  En caso contrario, las probabilidades de acceder y/o preservar un elevado cargo de representación popular son nulas.

En resumen, un político inmune al populismo demagógico es como una amorphophallus titanium sin aroma. (Básicamente, el amorphophallus es una flor enorme de cinco pétalos que huele a carne podrida). Lo demás es lo de menos.

ECHAR MONTÓN
Entrevistado por The Washington Post, semanas atrás, Vicente Fox confesó los principios ideológicos que lo llevaron a la política: dinero y poder. (Detalle bien pinchemente obvio, caballero).

Y  ya rebotando de sincero, aceptó haber sido populista durante su campaña por la presidencia, en 2000.  “Cuando uno hace campaña, hace promesas de más, hace ofertas de más. Pero cuando uno llega ahí, uno se olvida de esto, del juego de competencia para buscar votos. Ahora uno es Presidente”.

“El voto del cambio” fue su slogan. Cuando lo bajaron de la silla, el bato con  botas se había llevado hasta el cambio.

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN…
En palabras de Jorge Zepeda, lo que estamos presenciando ahora es “la madre de todas las batallas: la campaña negativa contra el verdadero opositor, la satanización de López Obrador hasta convertirlo en pluma de vomitar del ciudadano medio”.

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