domingo, 15 de abril de 2018

0071 PEJE A LAS EVIDENCIAS


BOCACALLE 73
Arcadio Acevedo


PEJE A LAS EVIDENCIAS
En el 2006, el despojo del que hicieron objeto a López Obrador y a millones de sus simpatizantes -yo entre ellos-, fue burdo, “encaboronador”, diría Catón. Ingeniería cibernética mediante (los rementoteados algoritmos cómplices),  caparon las cifras adversas, inflaron las afines, ignoraron las sospechosas. En el mero patio de nuestra cara le apañaron al Peje el triunfo conquistado en las urnas. Sopapearon nuestra credulidad.

Los diarios consignaron el desaseo legal y político que marcó la toma de protesta de Felipe Calderón. Millones lo avivaron, millones se lamentaron, se la mentaron. Más de 120 mil muertos, saldo rojo de la guerra contra el narcotráfico en su sexenio, guardaron silencio para siempre.

Pero, a fogón sofocado,  Humberto Moreira si le lanzó sus filípicas al móndrigo Felipe. En zoque churrigueresco, el comal le chanfló sus tiznaderas a la olla usurpadora: “Que no se haga tarugo Calderón, le robó la presidencia a Andrés Manuel López Obrador en el 2006. Muy parecido a Victoriano Huerta, igual de borracho, igual de ratero, igual de usurpador, igual de hocicón, igual de represor, igual de asesino, ese es Felipe Calderón”.

CON CIENCIA, APLANADORA DE CONCIENCIAS
Asimilado el susto, los señores del dinero y sus bien remunerados achichincles, los partidos políticos constituidos en medianas empresas, aprendieron la lección. Aún gobernador del Edomex quien sería su gallo para la presidencia en 2012,  además del consabido reparto de migajas entre el miserablerío, pagaron cantidades millonarias a los medios de comunicación para darle cobertura favorable y atacar la imagen de AMLO. (Sólo a Televisa 346.3 millones de pesos por 200 notas, entrevistas y reportajes en favor de Peña Nieto: The Guardian)

EL QUE SE QUEMA CON LECHE…
Convencido del triunfo, voté por AMLO en 2006. Le refrendé mi voto en 2012, ya con un costal de dudas encima. Difícilmente un sistema depredador (gobierno-capital) como el nuestro  suelta a su presa.

Las inminentes elecciones serán las últimas que me toque vivir. No seré testigo del anhelado cambio, estoy cierto. No obstante,  persistiré en mi terquedad con AMLO y su apilo de defectos y virtudes, como un desesperado acto de fe en el respeto a la voluntad popular que, lo sé en la antevíspera, seguirá siendo un cuento chino.

LULA EN ZINACANTÁN
19 de abril de 2013. “He venido aquí a dar mi testimonio: sí se puede erradicar el hambre en el mundo, pero necesitamos gobiernos comprometidos con la pobreza. Los ricos no necesitan los gobiernos, quienes necesitan los gobiernos son los pobres del mundo”.

Lula está preso desde anteayer en Brasil.




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