BOCACALLE 73
Arcadio Acevedo
PEJE A LAS EVIDENCIAS
En el 2006, el
despojo del que hicieron objeto a López Obrador y a millones de sus
simpatizantes -yo entre ellos-, fue burdo, “encaboronador”, diría Catón.
Ingeniería cibernética mediante (los rementoteados algoritmos cómplices), caparon las cifras adversas, inflaron las
afines, ignoraron las sospechosas. En el mero patio de nuestra cara le apañaron
al Peje el triunfo conquistado en las urnas. Sopapearon nuestra credulidad.
Los diarios consignaron
el desaseo legal y político que marcó la toma de protesta de Felipe Calderón.
Millones lo avivaron, millones se lamentaron, se la mentaron. Más de 120 mil
muertos, saldo rojo de la guerra contra el narcotráfico en su sexenio,
guardaron silencio para siempre.
Pero, a fogón
sofocado, Humberto Moreira si le lanzó
sus filípicas al móndrigo Felipe. En zoque churrigueresco, el comal le chanfló
sus tiznaderas a la olla usurpadora: “Que no se haga tarugo Calderón, le robó
la presidencia a Andrés Manuel López Obrador en el 2006. Muy parecido a
Victoriano Huerta, igual de borracho, igual de ratero, igual de usurpador,
igual de hocicón, igual de represor, igual de asesino, ese es Felipe Calderón”.
CON CIENCIA, APLANADORA DE CONCIENCIAS
Asimilado el susto,
los señores del dinero y sus bien remunerados achichincles, los partidos
políticos constituidos en medianas empresas, aprendieron la lección. Aún
gobernador del Edomex quien sería su gallo para la presidencia en 2012, además del consabido reparto de migajas entre
el miserablerío, pagaron cantidades millonarias a los medios de comunicación
para darle cobertura favorable y atacar la imagen de AMLO. (Sólo a Televisa
346.3 millones de pesos por 200 notas, entrevistas y reportajes en favor de
Peña Nieto: The Guardian)
EL QUE SE QUEMA CON LECHE…
Convencido del
triunfo, voté por AMLO en 2006. Le refrendé mi voto en 2012, ya con un costal
de dudas encima. Difícilmente un sistema depredador (gobierno-capital) como el
nuestro suelta a su presa.
Las inminentes
elecciones serán las últimas que me toque vivir. No seré testigo del anhelado
cambio, estoy cierto. No obstante,
persistiré en mi terquedad con AMLO y su apilo de defectos y virtudes,
como un desesperado acto de fe en el respeto a la voluntad popular que, lo sé en
la antevíspera, seguirá siendo un cuento chino.
LULA EN ZINACANTÁN
19 de abril de
2013. “He venido aquí a dar mi testimonio: sí se puede erradicar el hambre en
el mundo, pero necesitamos gobiernos comprometidos con la pobreza. Los ricos no
necesitan los gobiernos, quienes necesitan los gobiernos son los pobres del
mundo”.
Lula está preso
desde anteayer en Brasil.

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