martes, 17 de julio de 2018

0077 ¡AH, QUÉ TIEMPOS!


BOCACALLE 107
Arcadio Acevedo

¡AH, QUÉ TIEMPOS!
En 1974, año de mi feliz arribo a Chiapas (bueno, pues, feliz para mí, verdes), destartalaba el país Luis Echeverría. En el inicio de su sexenio, la gasolina nova (hoy magna) costaba 1.40 pesos. Al término, había incrementado su precio a 2.10 pesos.

CHOROTERAPIA DIGITAL
Si Estados Unidos viera lo que está haciendo Estados Unidos, Estados Unidos invadiría Estados Unidos.

PREGUNTONTA
Parafraseando a Gabriel Zaid: ¿cuántos buenos periodistas debe haber en un estado para premiar cincuenta al año?

A LA RORRO NIÑO
La  buena cuna ni es azul ni está arropada con linos y sedas. La buena cuna no es de fierro ni de maderas preciosas. La buena cuna está tejida con juncos, con hilos de humanidad, urdidos para sobrevivir a las pataletas de la existencia. 

La cuna buena huele a leche materna. Huele a pan amasado con sudor. A orines proletarios. La buena cuna es tan acogedora y entrañable que también a los hombres y mujeres amigos de Dios les sirve de mullida tumba al morir.

La buena cuna se mece al amparo del padre y de la madre, arrullada con nanas de buenos principios (y mejores finales). Este pergeñador de libelos nació en buena cuna. Pero en el trayecto de la cuna a la tumba se distrajo. Dejó camino por vereda. Las sirenas cantaron y apagaron la voz de sus pájaros interiores. Ni pío.


SIGUEN CARECIENDO DE JECHU
Seguramente recordará el imaginario lector, la nueva sede del senado, inaugurada en 2011, costó casi 5 mil millones de pesos, el doble del presupuesto original.  (Aquí  hacemos una pausa para que el indignado lector se jale los pelos de cualquier parte de su ebúrneo cuerpo, las partes pudendas incluidas, lamentando no haberse metido a la polaca desde niño).

Para la construcción del capitolio, nos dicen, fueron empleados materiales de todos los estados de la Unión Americana. El mobiliario y la madera fina  del senado mexicano los trajeron de España. De china importaron el mármol. Y no es pirata. La vergüenza, no la han podido encontrar en ninguna parte a ningún costo.
Digamos, en su recargo, que no han puesto demasiado empeño en la búsqueda. ¡Jijos!

EL INGE ZANATE
En un pasaje de “Como un recuerdo al alma” (Textos periodísticos) Enoch Cancino recuerda: El día del baile corrió como reguero de pólvora que la planta de luz que alimentaba a la escuela (ICACH), y sobre todo al salón de actos, no funcionaba. Llegaron expertos a repararla de emergencia, nada pudieron hacer, el baile corría peligro.

Entonces llegó de metiche un famoso personaje afectado de sus facultades mentales, que estaba siempre en la escuela sin ser estudiante, apodado “El Zanate”, y ante la ausencia de “los expertos” que admitieron su incompetencia para repararla, milagrosamente, y después de mover tuercas y palancas, hizo funcionar la famosa planta. El baile estaba salvado. Desde entonces “El Zanate” agregó a su apodo el título de ingeniero; fue conocido como “El ingeniero Zanate”.



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